El fenómeno El Niño es uno de los procesos naturales que más influencia ejerce sobre el clima del Perú. Su aparición puede modificar la temperatura del mar, alterar las lluvias, afectar la pesca y la agricultura y aumentar el riesgo de inundaciones, huaicos, sequías y otros eventos extremos. Sin embargo, sus efectos no son iguales en todo el territorio ni se repiten de la misma manera en cada episodio.
Aunque su nombre está estrechamente relacionado con la costa peruana, El Niño no es un fenómeno exclusivamente nacional. Los cambios que se producen en el océano Pacífico tropical interactúan con la atmósfera y pueden repercutir en diferentes partes del mundo. En Sudamérica, algunas regiones tienden a registrar lluvias más abundantes, mientras que otras pueden atravesar periodos secos, temperaturas elevadas o alteraciones en los caudales de sus ríos.
Comprender qué es el fenómeno El Niño, cómo se forma y cuáles son sus posibles consecuencias permite interpretar mejor las variaciones del clima y, sobre todo, entender por qué no debe asociarse únicamente con las lluvias intensas de la costa norte del Perú.
¿Qué es el fenómeno El Niño?
El fenómeno El Niño es la fase cálida de un sistema de variabilidad climática natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur, abreviado como ENOS. Se caracteriza por un calentamiento anormal y persistente de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, acompañado de cambios en los vientos, la presión atmosférica y la distribución de las lluvias.
El océano y la atmósfera funcionan como partes de un mismo sistema. Cuando cambia la temperatura de una extensa zona del Pacífico tropical, también puede cambiar la circulación del aire sobre el océano. Estas alteraciones se propagan y modifican las condiciones climáticas de regiones situadas a miles de kilómetros.
El Niño es un fenómeno natural y recurrente, pero no estrictamente periódico. Esto significa que aparece cada cierto número de años, aunque no sigue un calendario exacto. Además, cada episodio puede tener diferente duración, intensidad, extensión geográfica y capacidad para afectar a los países.
¿Qué significa ENOS?
ENOS son las siglas de El Niño-Oscilación del Sur. Este sistema presenta tres fases principales: El Niño, que corresponde a la fase cálida; La Niña, que representa la fase fría; y una fase neutral, en la que las temperaturas del Pacífico ecuatorial y la circulación atmosférica se mantienen relativamente próximas a sus valores normales.
La expresión “Oscilación del Sur” hace referencia a los cambios en la presión atmosférica entre sectores orientales y occidentales del Pacífico tropical. Por ello, para determinar si existe un episodio de El Niño global no basta con observar que el mar está más caliente: también deben evaluarse los cambios atmosféricos asociados.
¿Por qué se llama El Niño?
El nombre tiene su origen en los pescadores de la costa del Perú y Ecuador, quienes desde hace siglos observaron que, en algunos años, una corriente de agua cálida aparecía cerca de la Navidad. Por su coincidencia con el nacimiento del Niño Jesús, denominaron a esta corriente “El Niño” o “El Niño de Navidad”.
En un principio, el término describía un calentamiento costero estacional. Con el avance de la oceanografía y la meteorología, comenzó a utilizarse para identificar un fenómeno mucho más amplio, relacionado con las variaciones del océano y la atmósfera en el Pacífico tropical.
¿Cómo se origina el fenómeno El Niño?
En condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del Pacífico ecuatorial. Estos vientos empujan las aguas cálidas superficiales hacia Asia y Oceanía. Cerca de las costas del Perú y Ecuador, el desplazamiento permite que asciendan aguas profundas, frías y ricas en nutrientes mediante un proceso llamado afloramiento.
Durante el desarrollo de El Niño, los vientos alisios se debilitan y, en ocasiones, pueden cambiar temporalmente de dirección. Como consecuencia, parte del agua cálida acumulada en el Pacífico occidental se desplaza hacia el centro y el este del océano. Al mismo tiempo, el afloramiento de aguas frías frente a Sudamérica pierde intensidad.
El calentamiento del mar modifica la evaporación y la formación de nubes. También altera las áreas donde el aire cálido y húmedo asciende y produce precipitaciones. De esta manera, el fenómeno puede cambiar los patrones habituales de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.
- Debilitamiento de los vientos alisios: disminuye la fuerza que normalmente empuja las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico.
- Desplazamiento de aguas cálidas: el calor se extiende hacia el Pacífico central y oriental, acercándose a las costas americanas.
- Reducción del afloramiento: asciende menos agua fría y rica en nutrientes frente a las costas del Perú.
- Cambios en la atmósfera: se modifican la presión, los vientos, la nubosidad y la distribución de las lluvias.
- Alteración de los ecosistemas: algunas especies marinas se desplazan, disminuyen o encuentran condiciones menos favorables para alimentarse y reproducirse.
Este proceso no ocurre siempre de manera uniforme. Algunos episodios concentran el calentamiento en el Pacífico central, mientras que otros lo hacen más cerca de Sudamérica. La ubicación del agua cálida influye considerablemente en los efectos que se registran en cada país.
Diferencia entre El Niño global y El Niño costero
En el Perú es importante distinguir entre El Niño global y El Niño costero. Aunque ambos están relacionados con el calentamiento del océano, no son exactamente el mismo fenómeno. Pueden aparecer de forma independiente o desarrollarse simultáneamente.
El Niño global
El Niño global forma parte del ciclo ENOS y comprende cambios coordinados en el océano y la atmósfera del Pacífico ecuatorial. Su evaluación suele considerar la temperatura superficial del mar en regiones amplias del Pacífico, especialmente en la denominada región Niño 3.4, además de los vientos, la presión atmosférica y otros indicadores.
Debido a su gran extensión, puede modificar la circulación atmosférica y producir efectos climáticos en diferentes continentes. Sin embargo, que exista un Niño global no significa que todas las regiones afectadas experimentarán lluvias intensas o que el impacto será idéntico al de episodios anteriores.
El Niño costero
El Niño costero consiste en un calentamiento anómalo y persistente del mar próximo a las costas del Perú y Ecuador. Su vigilancia se concentra especialmente en la región oceánica denominada Niño 1+2, situada en el extremo oriental del Pacífico ecuatorial.
Este calentamiento cercano al litoral puede aumentar la evaporación y la humedad disponible para la formación de lluvias. Por eso, un Niño costero puede ocasionar precipitaciones muy intensas en la costa peruana, aun cuando no se haya desarrollado un episodio global de El Niño.
Un ejemplo representativo fue el Niño costero de 2017. Las aguas próximas al litoral peruano alcanzaron temperaturas elevadas y se produjeron lluvias, desbordes, inundaciones y huaicos de gran magnitud, pese a que las condiciones del Pacífico central no correspondían a un Niño global intenso.
¿Cómo afecta el fenómeno El Niño al Perú?
Los efectos de El Niño en el Perú dependen de factores como la intensidad y duración del calentamiento, su ubicación en el océano, la estación del año y las condiciones atmosféricas regionales. También influye la vulnerabilidad de las ciudades, las carreteras, los cultivos y las poblaciones asentadas cerca de ríos o quebradas.
Por esta razón, no todos los eventos producen las mismas consecuencias. Incluso durante un mismo episodio pueden presentarse lluvias excesivas en una región y escasez de precipitaciones en otra.
Lluvias intensas en la costa norte
El efecto más conocido es el aumento de las lluvias en la costa norte, especialmente en Tumbes, Piura y Lambayeque. También pueden verse afectadas La Libertad y otras zonas costeras. En lugares habitualmente áridos, varios días o semanas de precipitaciones pueden superar la capacidad de absorción del suelo y de los sistemas de drenaje.
Las lluvias intensas no dependen únicamente de que exista El Niño. Su distribución también está condicionada por la temperatura local del mar, los vientos, la humedad atmosférica y la geografía de cada zona. Por ello, los pronósticos deben interpretarse por regiones y no como una previsión uniforme para todo el país.
Inundaciones, huaicos y desbordes de ríos
Cuando las precipitaciones son persistentes, los ríos y canales pueden superar su capacidad y desbordarse sobre poblaciones o terrenos agrícolas. En las laderas y quebradas, el agua arrastra barro, piedras, vegetación y otros materiales, originando huaicos o flujos de detritos.
Estos eventos pueden destruir viviendas, interrumpir carreteras, debilitar puentes y afectar las redes de agua, desagüe y electricidad. El peligro aumenta cuando las personas ocupan cauces secos o áreas que parecen seguras durante años, pero que forman parte del recorrido natural del agua.
Sequías y déficit de lluvias
El Niño no siempre significa exceso de agua. En sectores de la sierra y la selva puede favorecer una reducción de las precipitaciones o alterar su distribución durante la temporada húmeda. Una lluvia anual aparentemente cercana a lo normal tampoco garantiza que el agua haya caído en los momentos adecuados para los cultivos.
El déficit de lluvias disminuye la humedad del suelo, afecta los pastos naturales y puede reducir la disponibilidad de agua para el consumo humano, la agricultura, la ganadería y la generación hidroeléctrica. Si las condiciones secas se prolongan, también aumenta el riesgo de incendios forestales.
Aumento de la temperatura
El calentamiento del mar puede elevar las temperaturas del aire en la costa y hacer que las noches sean más cálidas de lo habitual. Esto incrementa la sensación de calor y puede afectar especialmente a niños, adultos mayores, trabajadores expuestos al sol y personas con enfermedades preexistentes.
Las temperaturas elevadas también influyen en la evaporación del agua, el consumo de energía, la conservación de los alimentos y el desarrollo de algunos cultivos. En las ciudades, la humedad y la falta de ventilación pueden intensificar la sensación térmica.
Consecuencias para la pesca
El mar peruano posee una elevada productividad gracias al afloramiento de aguas frías ricas en nutrientes. Estas condiciones favorecen el crecimiento del fitoplancton, que constituye la base de la cadena alimentaria marina y sostiene especies de gran importancia económica, como la anchoveta.
Durante El Niño, la reducción del afloramiento y el calentamiento del mar disminuyen la disponibilidad de nutrientes en algunas áreas. La anchoveta puede desplazarse hacia el sur, buscar aguas más profundas o concentrarse en zonas donde mantiene condiciones favorables. Esto puede dificultar las actividades de pesca y obligar a establecer medidas especiales para proteger el recurso.
Al mismo tiempo, pueden acercarse al litoral especies asociadas a aguas más cálidas. Esto crea oportunidades temporales para ciertas pesquerías, pero no necesariamente compensa las pérdidas ocasionadas en las especies tradicionales ni los cambios en el ecosistema marino.
Efectos sobre la agricultura y la ganadería
Las lluvias excesivas pueden inundar campos, erosionar suelos, dañar canales de riego y favorecer la aparición de hongos y plagas. Los caminos rurales también pueden quedar bloqueados, dificultando el transporte de insumos y la salida de los productos hacia los mercados.
En las regiones afectadas por sequía, el problema es diferente: disminuye el agua disponible para el riego, se secan los pastos y se reduce el alimento para el ganado. Las altas temperaturas pueden acelerar la maduración de algunos cultivos o alterar sus periodos de floración.
No todos los efectos son necesariamente negativos. En determinadas zonas áridas, una cantidad moderada de lluvia puede recargar reservorios, humedecer los suelos y favorecer la vegetación. El resultado dependerá de la intensidad, duración y oportunidad de las precipitaciones.
Riesgos para la salud
Las inundaciones pueden contaminar fuentes de agua y deteriorar los sistemas de saneamiento, lo que aumenta el riesgo de enfermedades diarreicas e infecciones relacionadas con alimentos o agua contaminada. La humedad también favorece la aparición de moho en viviendas que permanecen mojadas durante varios días.
El agua acumulada en recipientes, charcos y objetos abandonados facilita la reproducción de mosquitos capaces de transmitir enfermedades como el dengue. Las altas temperaturas, por su parte, pueden provocar deshidratación, agotamiento y golpes de calor.
Después de una emergencia también pueden aumentar las lesiones, las infecciones cutáneas y los problemas emocionales relacionados con la pérdida de viviendas, bienes o medios de subsistencia.
Daños económicos y sociales
El impacto económico se extiende más allá de las zonas directamente inundadas. La interrupción de carreteras y puentes encarece el transporte, reduce el abastecimiento y puede provocar aumentos temporales en el precio de algunos alimentos. Las actividades comerciales, turísticas e industriales también pueden verse afectadas.
Cuando una escuela, un establecimiento de salud o una red de agua queda inutilizada, las consecuencias alcanzan a toda la comunidad. La recuperación puede requerir meses o años, especialmente si las obras se reconstruyen sin corregir las condiciones que las hicieron vulnerables.
¿Qué regiones del Perú son las más afectadas?
La influencia de El Niño cambia según la geografía peruana. La costa, la sierra y la selva presentan climas, relieves y sistemas hidrográficos diferentes, por lo que no se debe atribuir un mismo efecto a todo el territorio nacional.
Costa norte
Tumbes, Piura y Lambayeque son los departamentos del Perú históricamente más expuestos a las lluvias relacionadas con el calentamiento del mar cercano. Sus ríos pueden incrementar rápidamente su caudal, mientras que las quebradas secas se activan y transportan grandes cantidades de agua y sedimentos.
La Libertad también puede sufrir lluvias intensas, desbordes y huaicos. El riesgo no depende únicamente del volumen de precipitación, sino también de la ocupación de zonas inundables, el mantenimiento de los drenajes y la capacidad de respuesta de cada localidad.
Costa central y sur
En la costa central, incluida Lima, pueden registrarse temperaturas elevadas, mayor humedad y lluvias inusuales. Aunque muchas precipitaciones son ligeras, los episodios intensos en las cuencas altas pueden activar quebradas y afectar distritos situados junto a los ríos o en rutas de huaicos.
En la costa sur, los efectos suelen ser más variables. Pueden presentarse cambios en la temperatura marina, lluvias localizadas, alteraciones pesqueras o crecidas provenientes de las zonas altas. No obstante, su comportamiento no siempre coincide con el observado en el norte.
Sierra peruana
En parte de la sierra, El Niño puede relacionarse con lluvias inferiores a lo normal, especialmente cuando modifica la circulación atmosférica que transporta humedad hacia los Andes. Esto perjudica la agricultura de secano, los pastos y la disponibilidad de agua.
Sin embargo, también pueden ocurrir tormentas intensas, granizadas, deslizamientos y crecidas repentinas. Que una temporada presente déficit general de lluvias no impide la aparición de eventos extremos de corta duración.
Selva peruana
En la Amazonía peruana pueden producirse alteraciones en la cantidad y distribución de las precipitaciones, los niveles de los ríos y la temperatura. Los periodos más secos favorecen la pérdida de humedad de la vegetación e incrementan el peligro de incendios forestales.
Los efectos varían entre la selva alta y la selva baja. En la primera, las lluvias intensas pueden provocar deslizamientos y afectar carreteras; en la segunda, los cambios de los grandes ríos repercuten en el transporte, la pesca, la agricultura ribereña y el acceso de las comunidades a servicios básicos.
¿Cómo afecta El Niño a otros países de Sudamérica?
El Niño influye sobre Sudamérica mediante conexiones entre el océano y la atmósfera conocidas como teleconexiones climáticas. Estas conexiones modifican la probabilidad de que una temporada sea más lluviosa, seca, cálida o fría de lo habitual.
Esto no significa que El Niño sea la causa exclusiva de cada inundación, sequía o tormenta. El clima regional también depende del océano Atlántico, la Amazonía, los Andes, los sistemas frontales y otras variaciones atmosféricas. Sus efectos deben entenderse como un aumento o disminución de probabilidades.
Ecuador
Ecuador comparte con el norte del Perú la influencia directa del Pacífico oriental. El calentamiento del mar puede favorecer lluvias intensas en la costa, inundaciones, deslizamientos y daños en carreteras, viviendas y cultivos.
La pesca y los ecosistemas marinos también pueden experimentar cambios debido al desplazamiento de especies y a la menor disponibilidad de nutrientes. No obstante, las condiciones varían entre la costa, los Andes, la Amazonía y las islas Galápagos.
Colombia y Venezuela
En varias regiones de Colombia y Venezuela, El Niño suele relacionarse con lluvias inferiores a lo normal y temperaturas más altas. Esto puede reducir el caudal de los ríos y los niveles de los embalses, perjudicar los cultivos y aumentar el riesgo de incendios de vegetación.
En Colombia, la disminución del agua también puede afectar la generación hidroeléctrica. Sin embargo, las diferencias entre la región andina, el Caribe, el Pacífico y la Amazonía impiden generalizar un único impacto para todo el país.
Brasil
Brasil presenta efectos muy diferentes debido a su enorme extensión. En el sur, El Niño suele aumentar la probabilidad de lluvias abundantes, tormentas y desbordes. En sectores del norte y nordeste puede favorecer condiciones más secas y temperaturas elevadas.
Estas variaciones repercuten en la producción agrícola, los embalses, la navegación fluvial y los incendios. La intensidad real depende de la época del año y de la interacción con otros factores regionales.
Paraguay
En Paraguay, El Niño suele asociarse con una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal, especialmente durante determinados periodos de primavera y verano. También puede favorecer tormentas intensas y crecidas de ríos, aunque no todos los episodios producen inundaciones generalizadas.
El país forma parte de la cuenca del Plata, por lo que el nivel de los ríos Paraguay y Paraná no depende solamente de la lluvia que cae dentro de sus fronteras. Las precipitaciones registradas río arriba, particularmente en Brasil, pueden repercutir semanas o meses después en el territorio paraguayo.
El exceso de agua puede perjudicar cultivos, caminos rurales, poblaciones ribereñas y actividades ganaderas. Por otro lado, después de periodos prolongados de sequía, una recuperación moderada de las lluvias puede beneficiar los suelos, los pastizales y los caudales.
Argentina y Uruguay
El nordeste y la región central de Argentina suelen presentar una mayor probabilidad de lluvias abundantes durante El Niño. Esto puede favorecer crecidas en los ríos Paraná y Uruguay, inundaciones urbanas y pérdidas en áreas agrícolas, aunque también puede mejorar la humedad de los suelos después de una sequía.
En Uruguay, las lluvias pueden ayudar a recuperar embalses y reservas de agua, pero un exceso sostenido aumenta el riesgo de inundaciones y problemas en la producción agropecuaria. Como en otros países, los efectos dependen de la intensidad y distribución de las precipitaciones.
Bolivia y Chile
En Bolivia, la influencia varía entre el Altiplano, los valles, la Amazonía y las llanuras orientales. Algunas regiones pueden enfrentar déficit de lluvias y sequías, mientras que otras registran tormentas, inundaciones o deslizamientos.
En Chile, El Niño puede aumentar la probabilidad de precipitaciones en sectores del centro del país durante determinadas estaciones. Sin embargo, no garantiza el final de una sequía prolongada ni significa que todo el territorio chileno recibirá lluvias abundantes.
El fenómeno El Niño y la cuenca del Plata
La cuenca del Plata comprende territorios de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. En ella se encuentran los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, además de numerosos afluentes. Por su extensión, las lluvias ocurridas en un país pueden modificar los caudales y las condiciones de navegación en otro.
El Niño suele aumentar la probabilidad de precipitaciones en sectores del sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el nordeste argentino. Si las lluvias son persistentes y abarcan las cabeceras de los grandes ríos, pueden producirse crecidas que avanzan lentamente a través de la cuenca.
No obstante, el nivel de un río no debe atribuirse automáticamente a El Niño. También influyen las lluvias acumuladas de los meses anteriores, la humedad del suelo, las represas, los aportes de los afluentes y la distribución geográfica de las tormentas.
En Paraguay esta relación es especialmente importante. Puede llover poco en Asunción mientras el río continúa creciendo debido a precipitaciones ocurridas a gran distancia. Del mismo modo, una temporada lluviosa en algunas zonas del país no siempre será suficiente para recuperar inmediatamente un río que viene de una sequía prolongada.
Principales episodios de El Niño en el Perú
El Perú ha experimentado numerosos eventos cálidos a lo largo de su historia. Algunos fueron moderados y tuvieron impactos limitados, mientras que otros provocaron transformaciones profundas en la economía, la infraestructura y las condiciones de vida de la población.
- El Niño de 1982-1983: fue uno de los episodios más intensos del siglo XX. Produjo lluvias e inundaciones en la costa norte, alteraciones pesqueras y sequías en sectores andinos. Sus consecuencias demostraron la elevada vulnerabilidad de la infraestructura y de las actividades productivas.
- El Niño de 1997-1998: alcanzó gran intensidad y pudo ser observado con mejores sistemas científicos que el evento anterior. Provocó lluvias, desbordes, huaicos y daños en viviendas, carreteras, puentes, cultivos y servicios públicos.
- El Niño costero de 2017: se caracterizó por un calentamiento intenso cerca del litoral peruano. Generó lluvias extremas, inundaciones y huaicos, especialmente en el norte y en algunas zonas de la costa central, sin corresponder a un Niño global fuerte.
- El Niño de 2023-2024: combinó condiciones cálidas en el Pacífico tropical con un calentamiento frente a la costa peruana durante parte de su evolución. Sus efectos variaron regionalmente y volvieron a demostrar que la intensidad oceánica y los daños terrestres no guardan siempre una relación directa.
Estos antecedentes son útiles para estudiar el fenómeno, pero no deben emplearse como modelos exactos de lo que ocurrirá en el futuro. Dos eventos clasificados con una intensidad semejante pueden generar consecuencias distintas debido a la ubicación del calentamiento y a las condiciones atmosféricas y sociales existentes.
¿Cuánto dura y cada cuánto ocurre El Niño?
Los episodios de El Niño suelen aparecer, en promedio, cada dos a siete años, pero no mantienen una frecuencia regular. Es posible que transcurran pocos años entre dos eventos o que exista un intervalo más prolongado.
Generalmente comienzan a desarrollarse durante parte del año, alcanzan su mayor intensidad hacia los últimos meses y se debilitan posteriormente. Muchos episodios duran entre nueve y doce meses, aunque algunos pueden prolongarse por más tiempo.
Tampoco existe una alternancia obligatoria entre El Niño y La Niña. Después de El Niño puede aparecer una fase neutral, desarrollarse La Niña o producirse otra evolución, dependiendo de cómo cambie el contenido de calor del océano y la circulación atmosférica.
Diferencias entre El Niño y La Niña
| Característica | El Niño | La Niña |
|---|---|---|
| Fase del ENOS | Fase cálida | Fase fría |
| Temperatura del Pacífico ecuatorial | Más cálida de lo normal | Más fría de lo normal |
| Vientos alisios | Suelen debilitarse | Suelen fortalecerse |
| Afloramiento frente a Sudamérica | Puede disminuir | Puede intensificarse |
| Mar peruano | Puede calentarse y perder nutrientes en algunas áreas | Puede presentar condiciones más frías y mayor afloramiento |
| Efectos en el Perú | Puede favorecer lluvias intensas en la costa norte y déficit de lluvias en otras zonas | Puede favorecer condiciones más frías o secas en determinadas regiones |
| Efectos en Sudamérica | Puede producir lluvias, inundaciones, calor o sequías según la región | Suele favorecer patrones parcialmente opuestos, aunque también varían por región |
La Niña no debe entenderse simplemente como una versión menos peligrosa de El Niño. También puede producir sequías, inundaciones, lluvias persistentes y pérdidas económicas. El tipo de riesgo cambia de una región a otra.
¿Cómo se monitorea y pronostica El Niño?
El seguimiento requiere observar simultáneamente el océano y la atmósfera. Para ello se utilizan satélites, boyas oceánicas, barcos de investigación, estaciones meteorológicas, mareógrafos y modelos informáticos.
- Temperatura superficial del mar: permite identificar áreas más cálidas o frías de lo normal.
- Temperatura bajo la superficie: ayuda a detectar reservas de agua cálida capaces de desplazarse hacia el este.
- Vientos ecuatoriales: muestran si los alisios mantienen su fuerza o se están debilitando.
- Presión atmosférica: sirve para evaluar los cambios relacionados con la Oscilación del Sur.
- Nubosidad y lluvias: permiten comprobar cómo está respondiendo la atmósfera al calentamiento del océano.
- Modelos climáticos: calculan distintos escenarios posibles para los meses siguientes.
En el Perú, la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) reúne a instituciones especializadas para analizar las condiciones oceánicas, meteorológicas, hidrológicas y biológicas.
Entre sus integrantes se encuentran organismos como el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina y otras entidades públicas vinculadas con la investigación y la gestión del riesgo.
Los pronósticos se expresan mediante probabilidades porque el sistema climático es complejo. La anticipación mejora conforme se aproxima el periodo estudiado, pero no es posible determinar con completa exactitud cuánto lloverá en cada ciudad o qué daños producirá un episodio.
¿Cómo prepararse ante los efectos de El Niño?
La prevención no debe comenzar cuando ya se han producido las primeras inundaciones. Muchas medidas requieren planificación, mantenimiento de infraestructura y coordinación entre autoridades y población.
- Consultar los comunicados del ENFEN, SENAMHI, INDECI y las autoridades locales.
- Identificar si la vivienda se encuentra cerca de una quebrada, ribera o zona históricamente inundable.
- No construir, ampliar viviendas ni acumular materiales dentro de cauces naturales.
- Limpiar techos, canaletas y sistemas de drenaje antes de la temporada de lluvias.
- Revisar el estado de las instalaciones eléctricas expuestas al agua o la humedad.
- Preparar una mochila de emergencia con agua, alimentos, linterna, radio, medicinas y copias de documentos.
- Guardar los documentos importantes en bolsas o recipientes impermeables.
- Mantener libres de objetos los desagües y evitar arrojar basura a canales y quebradas.
- Establecer rutas de evacuación y puntos de encuentro para la familia.
- Eliminar recipientes que acumulen agua y puedan convertirse en criaderos de mosquitos.
- No cruzar a pie ni en vehículos una quebrada o vía cubierta por agua en movimiento.
- Seguir las órdenes de evacuación y no regresar a una zona afectada hasta que sea declarada segura.
Las obras de prevención son esenciales, pero deben diseñarse con estudios técnicos. Limpiar un cauce, levantar una defensa o colocar sacos de arena puede ser útil en determinadas situaciones, aunque una intervención improvisada también puede desviar el agua hacia otras viviendas o generar una falsa sensación de seguridad.
El Niño y el cambio climático
El fenómeno El Niño no es provocado por el cambio climático. Se trata de una variación natural del océano y la atmósfera que existía mucho antes del calentamiento global causado por las actividades humanas.
Sin embargo, ambos procesos pueden actuar simultáneamente. El Niño añade temporalmente calor a la atmósfera y puede contribuir a que determinados años alcancen temperaturas globales muy elevadas. A su vez, un planeta más cálido contiene más energía y una atmósfera caliente puede retener mayor cantidad de vapor de agua.
Los científicos continúan estudiando cómo el cambio climático modificará la frecuencia, intensidad o efectos regionales del ENOS. Aunque algunos aspectos todavía presentan incertidumbre, existe preocupación por la posibilidad de que ciertos impactos extremos sean más graves cuando ocurren sobre un clima más cálido y poblaciones cada vez más expuestas.
Preguntas frecuentes sobre el fenómeno El Niño
¿El fenómeno El Niño ocurre solamente en el Perú?
No. El Niño se origina en el Pacífico tropical y puede influir en el clima de numerosos países. Su nombre está relacionado con los pescadores peruanos y ecuatorianos, pero sus efectos pueden extenderse por América, Oceanía, Asia, África y otras regiones del mundo.
¿Todos los fenómenos El Niño provocan lluvias intensas en el Perú?
No. La cantidad y ubicación de las lluvias dependen de la intensidad del calentamiento, de si este se concentra cerca de la costa o en el Pacífico central y de las condiciones atmosféricas presentes. Algunos episodios producen lluvias severas en el norte, mientras que otros tienen efectos menos intensos o diferentes.
¿El Niño costero y El Niño global son iguales?
No. El Niño costero se refiere al calentamiento persistente de las aguas próximas al Perú y Ecuador. El Niño global forma parte del ENOS y abarca cambios oceánicos y atmosféricos en una zona mucho más extensa del Pacífico tropical. Ambos pueden coincidir, pero también pueden aparecer por separado.
¿El fenómeno El Niño puede causar sequías?
Sí. Aunque en el Perú suele asociarse con las lluvias de la costa norte, puede disminuir las precipitaciones en sectores de la sierra y la selva. En otros países sudamericanos también puede favorecer sequías, caudales bajos e incendios forestales.
¿El Niño siempre perjudica la agricultura?
No necesariamente. Las lluvias moderadas pueden recuperar suelos, pastos y reservas de agua en zonas secas. Sin embargo, el exceso de precipitaciones, las inundaciones, las plagas y la interrupción de carreteras ocasionan pérdidas. En las regiones con déficit de lluvia, los cultivos pueden sufrir por falta de agua.
¿Por qué El Niño afecta a la anchoveta?
La anchoveta está adaptada a las aguas frías y ricas en nutrientes del mar peruano. Cuando el océano se calienta y disminuye el afloramiento, puede encontrar menos alimento y desplazarse hacia aguas más frías o profundas. Esto dificulta su captura y puede afectar su distribución y reproducción.
¿El cambio climático provoca el fenómeno El Niño?
No. El Niño es una variación natural del sistema climático. El cambio climático no lo origina, aunque puede combinarse con sus efectos y elevar las temperaturas o agravar determinados riesgos. La manera exacta en que modificará los futuros episodios continúa siendo objeto de investigación.
¿Se puede predecir con exactitud la intensidad de El Niño?
No con absoluta exactitud. Los modelos permiten estimar probabilidades y tendencias con varios meses de anticipación, pero existe incertidumbre sobre la intensidad final, la distribución de las lluvias y los impactos locales. Por ello, los pronósticos se actualizan conforme aparecen nuevas observaciones.
¿Cómo afecta El Niño a Paraguay?
El Niño suele aumentar la probabilidad de lluvias superiores a lo normal en Paraguay durante determinadas estaciones. Puede favorecer tormentas, inundaciones y crecidas de los ríos Paraguay y Paraná. No obstante, los caudales también dependen de las precipitaciones ocurridas en otros países de la cuenca del Plata.
¿Cuánto tiempo dura El Niño?
Muchos episodios duran entre nueve y doce meses, aunque algunos pueden prolongarse. Por lo general, se desarrollan, alcanzan una fase de mayor intensidad y después se debilitan gradualmente. La duración exacta varía de un evento a otro.
¿El Niño ocurre cada siete años?
No existe un intervalo fijo. El Niño suele presentarse cada dos a siete años en promedio, pero puede aparecer antes o después. Por eso no es correcto calcular su próxima llegada sumando una cantidad determinada de años al último episodio.
Un fenómeno natural con efectos diferentes en cada región
El fenómeno El Niño demuestra la estrecha relación existente entre el océano, la atmósfera y las sociedades humanas. Un calentamiento que comienza en el Pacífico tropical puede modificar las lluvias, las temperaturas, la pesca, la agricultura y el comportamiento de grandes ríos en diferentes partes de Sudamérica.
En el Perú, sus consecuencias pueden ser especialmente visibles por la cercanía del océano, la presencia de zonas costeras áridas y la compleja geografía de los Andes. Sin embargo, El Niño no afecta de igual manera a todo el país ni repite exactamente los daños de eventos anteriores.
Conocer sus características permite evitar explicaciones simplistas y comprender mejor los comunicados oficiales. También ayuda a adoptar medidas de prevención permanentes, porque las lluvias, las sequías y las crecidas se convierten en desastres principalmente cuando encuentran poblaciones e infraestructura vulnerables.