Apurímac, corazón andino del sur peruano, te sorprende con cañones profundos, bosques de intimpa y pueblos que conservan el quechua y sus tradiciones. Desde el místico Choquequirao hasta la Laguna de Pacucha y el Santuario Nacional de Ampay, el departamento combina aventura, historia y hospitalidad auténtica en cada valle.
Cómo llegar
Llegar a Apurímac es parte del encanto. Las rutas por carretera atraviesan paisajes espectaculares entre costa, sierra y cañones. Las ciudades base son Abancay y Andahuaylas, desde donde puedes moverte a atractivos como Cachora, Curahuasi o Pacucha. Planifica con tiempo y viaja, de preferencia, de día.
- Carretera: Desde Lima toma la Panamericana Sur hasta Nazca y continúa por la PE-30A hacia Puquio–Chalhuanca–Abancay (16–18 horas). Para Andahuaylas, hay desvío por Chincheros (14–16 horas). Son rutas de curvas y altura; maneja con precaución.
- Aeropuerto: El aeropuerto de Andahuaylas (ANS) opera vuelos esporádicos desde Lima o Cusco. La oferta varía según temporada; verifica disponibilidad y frecuencia antes de tu viaje.
- Otras vías: No hay trenes ni transporte fluvial regular. Dentro del departamento se usan buses interprovinciales, colectivos y taxis. Para trekkings como Choquequirao, coordina traslados a Cachora o Capuliyoc con agencias locales.
Clima y mejor época para visitar
El clima varía según la altitud. Abancay (2,400 m) es templado todo el año, con días soleados y noches frescas. Andahuaylas (casi 2,900 m) es más fría, especialmente de noche. La temporada de lluvias va de noviembre a marzo; la estación seca de mayo a septiembre.
Para trekking y montaña, la mejor época es la estación seca, con cielos despejados ideales para Choquequirao y Ampay. En lluvias, los paisajes están intensamente verdes y hay menos visitantes, pero considera chubascos y caminos resbalosos. En altura, abrígate por capas y prevén el soroche.
- Trekking: mayo a septiembre, clima estable y senderos firmes.
- Cultura y fiestas: febrero–marzo (carnavales) y septiembre (Cocharcas).
- Fotografía y naturaleza: abril y octubre, cielos dramáticos y valles verdes.
Principales atractivos turísticos
Apurímac guarda tesoros arqueológicos, santuarios naturales y paisajes únicos del Ande. Aquí conviven el legado chanka e inca, lagunas espejadas y cañones profundos. Organiza tus días combinando caminatas, miradores y pueblos; notarás que la distancia se mide más en curvas que en kilómetros.
- Choquequirao: ciudad inca en la cima, acceso por Cachora. Trek exigente de 4–5 días, vistas inolvidables.
- Santuario Nacional de Ampay: bosque de intimpa, lagunas Uspaccocha y Anqasqocha, senderos bien señalizados cerca de Abancay.
- Laguna de Pacucha: espejo azul junto a Andahuaylas, atardeceres, paseos en bote y deliciosa trucha.
- Complejo arqueológico de Sondor: centro ceremonial chanka con usno y terrazas, gran vista a Pacucha.
- Saywite y su monolito: piedra esculpida con relieve hidráulico único; terrazas y fuentes en Curahuasi.
- Cañón del río Apurímac y puente Cunyac: miradores, rafting clase II–III en seca y tirolesa.
- Puente colonial de Pachachaca: arco de piedra del siglo XVII, paisaje ribereño ideal para paseos.
- Bosque de piedras de Pampachiri (Quesera): formaciones rocosas cónicas, caminatas fotogénicas y silencio andino.
Fiestas y celebraciones importantes
Si te gusta vivir la cultura en la calle, agenda tu visita según el calendario festivo. En Apurímac las danzas, comparsas y bandas marcan el ritmo; la gastronomía se luce y las comunidades abren sus puertas con una hospitalidad que se contagia.
- Pukllay de Andahuaylas (febrero–marzo): carnavales con comparsas, yunzas, música chanka y platos como el puchero.
- Virgen de Cocharcas (alrededor del 8 de septiembre, Chincheros): gran peregrinación, danzas, ferias artesanales y misas multitudinarias.
- Semana Santa (marzo–abril): procesiones en Abancay y Andahuaylas, alfombras florales y tradiciones familiares.
- Navidad y Huaylia en Aymaraes (diciembre): festividad con danza guerrera, violines, canto y encuentros comunitarios.
Gastronomía típica
La cocina apurimeña reconforta después de una jornada entre montañas. Predominan el maíz, las papas nativas, las hierbas andinas y las carnes de crianza. En lagunas y ríos, la trucha manda. Acompaña con chicha de jora o un mate de muña para el frío.
- Cuy al horno: piel crocante, papas nativas, ají y ensalada.
- Kapchi de habas: guiso cremoso con queso fresco y hierbas.
- Pataska (patachi): sopa espesita de mote, menestras y carnes.
- Trucha de Pacucha: frita o a la plancha, con ensalada y chuño.
- Chicharrón con mote: cerdo crujiente, sarza y hierbas.
- Humitas y tamales: preparados de maíz, suaves y aromáticos.
- Bebidas y dulces: chicha de jora, mate de muña, api; chapana y maicillos.
Alojamiento y servicios
En Abancay y Andahuaylas hallarás desde hospedajes familiares y hostales cómodos hasta hoteles de 2–3 estrellas. En áreas rurales existen casas hospedaje y experiencias comunitarias, especialmente cerca de Pacucha y Chincheros. Para Choquequirao, considera campamentos organizados. Hay cajeros y servicios completos en ciudades principales.
Consejos prácticos para el viajero
Apurímac es de altura y curvas, así que viaja con calma. Lleva lo esencial, respeta los ritmos locales y sé flexible con los planes: el clima andino manda. Un poco de preparación hará que disfrutes cada mirador, cada fiesta y cada plato compartido.
- Altura: aclimátate 24–48 horas; hidrátate y toma mate de coca.
- Ropa por capas: bloqueador, sombrero, lentes, cortaviento y poncho para lluvias.
- Calzado: botas de trekking con buen agarre y bastones para descensos.
- Salud: consulta por mal de altura; lleva botiquín básico y sales de rehidratación.
- Seguridad vial: prefiere viajes diurnos; las rutas son sinuosas y con neblina.
- Dinero: lleva efectivo; hay cajeros en Abancay y Andahuaylas, menos en comunidades.
- Transporte local: colectivos y mototaxis; acuerda tarifa antes de subir.
- Respeto cultural: pide permiso para fotos, no uses drones sin autorización.
- Conectividad: 4G en ciudades; descarga mapas offline para zonas rurales.
Si buscas un destino auténtico, con caminatas desafiantes, fiestas que alegran el alma y sabores que reconfortan, Apurímac te espera. Ven con mente abierta y tiempo suficiente: aquí el viaje es lento, generoso y lleno de hallazgos que se quedan para siempre.